El fuerte viento del lunes crispó el estado de ánimo de los bolivarenses, pero afortunadamente no ocasionó problemas de consideración. El fenómeno podría repetirse durante la jornada del martes

El viento que se abatió en las últimos horas sobre el centro y parte de la costa atlántica bonaerense, castigó fuertemente en Bolívar y alrededores y alcanzó ráfagas de unos 60 kilómetros en la hora.

A diferencia de las borrascas del mes de abril que provocaron caída de árboles y voladuras de chapas, el viento de este lunes no produjo daños de gravedad.

Sólo el desprendimiento de las ramas de las clásicas palmeras bolivarenses y breves cortes de luz en la zona de San Emilio se constituyeron en consecuencia directa de la acción del viento.

La corriente de aire proveniente del cuadrante sudoeste que estaba anunciada por el Servicio Meteorológico Nacional amainaría cerca de la medianoche, aunque podría repetirse mañana martes, según pronostica el mismo ente.

En tanto, en la Ruta Nacional 226, a 13 kilómetros de Bolívar se produjo un accidente (Ver aparte) que no arrojó heridos y que presumiblemente podría haberse originado por el fuerte viento.

La Terminal de Micros, en el sector de la galería de las dársenas, sufrió el desprendimiento de una pantalla de luz, de peso muy liviano, que no trajo mayores consecuencias.

Al efecto, la Dirección de Protección Ciudadana, a cargo de Juan Luis Albanese, trabaja intensamente de manera preventiva y en estado de alerta ante una eventual emergencia.  

Desde el área, recordaron que ante cualquier contingencia, los vecinos pueden comunicarse al 101 o al 100.

Olavarría corrió peor suerte al ser blanco de ráfagas que superaron los 100 kilómetros por hora, lo que determinó que se suspendieran las clases con servicio nocturno.

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