NOTA CON AUDIO
24 de marzo de 2026
Honorable Concejo Deliberante-Sesión Especial: Karina Bontempo y Karina Otano marcaron los fundamentos del documento elaborado pos los concejales , de cara a esta fecha tan significativa
Ambas ediles, quienes pertenecen a Fuerza Patria y Unión Cívica Radical, hicieron la instroducción a la Primera Sesión Especial del 107º Período Legislativo, describiendo el significado de los 50 años del Golpe Cívico-Militar que sufrió la Argentina en 1976.-
Hoy nos acercamos a una fecha que forma parte de la memoria más profunda de nuestro pueblo. El 24 de marzo de 1976 se produjo en la Argentina un Golpe de Estado que interrumpió el orden constitucional, y dio inicio a la dictadura más sangrienta que vivió el pueblo argentino.
A partir de ese día comenzó el Terrorismo de Estado, caracterizado por la represión ilegal, la violencia estatal y la persecución de miles de ciudadanas y ciudadanos argentinos. A 50 años de aquellos hechos, al conmemorar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, seguimos preguntándonos y reflexionando sobre las consecuencias de aquel quiebre institucional que marcó profundamente la vida democrática del país y dejó huellas duraderas en la vida de cada argentina y de cada argentino. Por eso, hoy estamos aquí.
Pero ese quiebre no ocurrió solo en los grandes centros del Poder Nacional. También se sintió con fuerza en cada provincia, en cada ciudad y en cada comunidad de la Argentina. Aquí en Bolívar, como en tantos otros municipios, la democracia también fue interrumpida.
El gobierno local elegido por el voto popular fue desplazado y las autoridades legítimas debieron abandonar los cargos para los que habían sido elegidos. La decisión democrática de nuestra comunidad fue desconocida y las instituciones democráticas que representaban a las vecinas y vecinos quedaron en silencio. Por eso, cuando hablamos de memorias en clave local, no hablamos de algo lejano ni abstracto.
Hablamos de vecinos y vecinas, de familias, de historias que pasaron en nuestras propias calles, en nuestras instituciones, en nuestra vida cotidiana. Hablamos de ausencias que todavía duelen, de silencios que marcaron generaciones. Y esa cercanía no nos deja indiferentes, nos compromete.
En este sentido, cuando pensamos las memorias desde lo local, aparecen distintas temporalidades, se entrelazan el tiempo largo de la historia nacional con el tiempo más cercano de las experiencias vividas en cada comunidad, donde las memorias colectivas adquieren nombres, rostros e instituciones concretas. Porque la memoria no es sólo recordar, es abrazar esas historias, es hacerlas partes de lo que somos, es decidir todos los días que nunca más el miedo, nunca más el silencio, nunca más la indiferencia. Nombrar esas historias, reconocerlas y transmitirlas a las nuevas generaciones, es fortalecer la memoria colectiva bolivarense.
Pero también sabemos que el pasado es un terreno de disputa, donde distintos actores resaltan, silencian o interpretan de diferentes maneras los hechos históricos. Por eso la construcción de las memorias es siempre una tarea social, política e institucional, que se expresa en distintos planos de la vida comunitaria. Por eso, recordar estos acontecimientos de la historia reciente a Argentina, en este recinto tiene un significado especial.
Este Honorable Concejo Deliberante es uno de los espacios donde la democracia se expresa de manera más directa. Aquí se representa la voluntad del pueblo de Bolívar, aquí se debaten ideas y se toman decisiones que impactan en la vida cotidiana de nuestra comunidad. La dictadura no sólo interrumpió la democracia, también nos quitó la palabra, apagó voces, sembró miedo, se llevaron la posibilidad de participar, de opinar, de construir entre todos, y en ese vacío nuestras comunidades también quedaron heridas.
Pero hubo un momento en que la Argentina decidió mirarse a sí misma con valentía. La creación de la CONADEP abrió el camino para escuchar lo que durante tanto tiempo se había querido callar, para ponerle palabras al horror y empezar a reconstruir la verdad. Y esa decisión, impulsada por el entonces Presidente Raúl Alfonsín, no fue sólo un acto de gobierno, fue un compromiso ético con el presente y con el futuro.
En ese sentido, es justo traer a la memoria a quienes en nuestra comunidad fueron elegidos por el voto popular para conducir el gobierno municipal y ejercer la representación legislativa desde el 3 de mayo de 1973 hasta el mismo 24 de marzo de 1976, cuando ese mandato fue interrumpido por la fuerza. Parafraseando a Peter Burke, cuando define a los historiadores como guardianes de los esqueletos conservados en el armario de la memoria colectiva, este Honorable Concejo Deliberante ha resguardado en el tiempo y para el tiempo presente los nombres de aquellos ciudadanos. Por eso hoy, este Honorable Concejo Deliberante considera necesario inscribir el pasado en nuestro presente, elaborar las ausencias y las pérdidas, pero también reflexionar acerca del papel de la violencia institucional para subrayar la carga valorativa de vivir siempre en democracia.
Es necesario recordar que entre los años 3 de mayo de 1973 y 24 de marzo de 1976, se desempeñó como Intendente Municipal Francisco Andrés Ravassi, siendo el Presidente de este Honorable Cuerpo, Antonio Bardella. Secretario Mariano Segura y los concejales de las fuerzas políticas que integraban este Cuerpo, UCR, Antonio Bardella, Juan Martín, Roberto Crespi, Jorge Soto, Daniel Etcheverry, Jorge Montenegro, Domingo Brescia, Ernesto Herrera, suplente Rogelio Canepare, FreJuLi, Pedro Peralta, Antonio Marcovecchio, Marcelino Mansilla, Gregorio Rodríguez, Arturo Valva, Francisco Adrover, Héctor Andrés, suplente Nicolás Rueda, partido intransigente Julio Fal, quienes habían asumido la responsabilidad de representar al pueblo de Bolívar. Por eso, recuperar nuestra historia local es también una responsabilidad, es valorar los espacios de participación que hoy tenemos, es cuidarlos, es defenderlos, es entender que la democracia no es algo dado, sino algo que se construye todos los días, entre todos, con memoria, con verdad y con compromiso.
Y es, sobre todo, una forma de honrar a quienes ya no están, sosteniendo en el presente aquello por lo que tanto lucharon. La reconstrucción histórica de lo acontecido en aquellos años también debe servirnos para recuperar una memoria muchas veces adormecida, fortalecer nuestra identidad local y comunitaria, reconocer a esos ciudadanos como parte de la historia de nuestra comunidad, saber quiénes fueron, comprender lo que vivieron durante esos años y recuperar esas trayectorias nos permite también asumir nuestras propias responsabilidades sociales en el presente. La memoria no es solamente mirar el pasado, es, sobre todo, asumir un compromiso en el presente.
En el mismo sentido y en la línea con lo expresado por el fiscal Julio César Strassera en su alegato final, corresponde que en este día reafirmemos una expresión que ya es patrimonio de todo el pueblo argentino, nunca más. Después de más de cuatro décadas de democracia en nuestro país, recordar también significa reafirmar que la democracia, con sus debates, sus diferencias y sus desafíos, es el único camino posible para construir una sociedad más justa. Significa sostener que el voto popular es el fundamento de nuestras instituciones y que nunca más la fuerza puede reemplazar la voluntad del pueblo.
En nuestras sociedades hoy conviven miedos, individualismos y desconfianzas, pero también nuevos sentidos de solidaridad y una creciente indignación frente a las violaciones de los derechos humanos. Como señala la socióloga argentina Elizabeth Jelín, la oposición no es memoria versus olvido, sino muchas veces memoria versus memoria. Que la memoria de aquel quiebre institucional nos convoque siempre a defender la democracia.
Que el recuerdo de quienes fueron elegidos por el pueblo y debieron dejar sus cargos nos recuerde el valor del voto y de las instituciones. Y que quizás así se produzca ese encuentro entre el pasado y el presente, que es también entre el pasado y el futuro. Al que aludía Walter Benjamín cuando escribió “Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra, donde el presente actúa como salvador de la memoria colectiva, evitando que las voces del pasado se pierdan en el olvido”.
Y que desde este Honorable Concejo Deliberante, en nombre de la Comunidad de San Carlos de Bolívar, reafirmemos hoy y siempre nuestro compromiso con la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Democracia.
