NOTA CON AUDIO
6 de septiembre de 2026
Julio Fal: "En esta época donde se exacerba el individualismo, donde es más importante el yo que el nosotros, la solidaridad en silencio de Don Pedro Barneche resalta aún más"
Se realizó este domingo 6 de septiembre en avenida Pedro Vignau, donde se encuentra el monolito recordando al mayor benefactor de la ciudad de Bolívar, el acto recordatorio y de homenaje, tras cumplirse veinte años de su fallecimiento. Julio Fal hizo una descripción valorativa del legado que se plasmó en instituciones de la ciudad, y lo revalorizó a la actualidad.-
“Hoy nos hemos reunido en este lugar que recuerda a Don Pedro Barnetche para hacerle un homenaje, un sentido homenaje, a los 20 años de su desaparición”
Don Pedro nació en Bolívar en 1921, bastante chico, con su familia, se radican en Córdoba, donde sus padres tenían bienes, y por la salud del mismo. Estudió en el Colegio Monserrat de Córdoba. Un hombre sencillo, parco, estudioso de la historia y fruto de su pasión por la historia argentina y mundial, con poco más de 24 años, y finalizada la Guerra Mundial en el ‘45, recorrió Europa para observar in situ los lugares más sangrientos de la tragedia que significó la Segunda Guerra Mundial.
Don Pedro era hijo de Domingo y María Barnetche, su padre era de origen vasco francés, que había venido a Bolívar a pedido de un tío, Pedro Goyeneche, que era dueño de amplias posesiones de tierras antes de la fundación de Bolívar. Había nacido en un pueblito medieval del sur de Francia, a diez kilómetros de la frontera española, en Saint-Jean Pied de Port (San Juan Pie de Puerto), un pueblito al que con su familia volvieron varios años después y estuvieron allí un tiempo.
Don Pedro, hablando de sus padres, decía que junto a otro amigo vasco se reunían periódicamente en La Vizcaína, colgaban sus gorras de vasco en un perchero que después Don Pedro, en el remate que se hicieron del mobiliario de La Vizcaína, lo compró y lo puso en su campo. Y decía que estos dos vascos eran hombres de pocas palabras y de mucho silencio, una característica de la raza vasca. Y él, de alguna manera, tomó los silencios de su padre, porque así en silencio lo hizo, y transformó esa humildad, esa parquedad, ese silencio, en las obras más importantes que ha recibido el Partido de Bolívar , y que recibirá sin ninguna duda a través de los años.
Por eso es la enorme trascendencia de su legado, un legado en silencio. Muy pocas personas conocían cuáles iban a ser el destino de sus bienes, y a esas personas les decía que él pretendía ayudar, después de su muerte, a la salud de los pobres, a la seguridad, a los niños, a los ancianos y a la cultura. Y así lo llevó a su testamento y las instituciones aquí presentes, donde Bomberos Voluntarios, Cooperadora del Hospital capredoni, Hogar Ito, Hogar Mi Casita, Asilo de Ancianos y Biblioteca Rivadavia, hoy pueden realizar la obra extraordinaria que realizan en bienes y en servicios para la comunidad.
En esta época donde se exacerba el individualismo, donde es más importante el yo que el nosotros, la solidaridad en silencio de Don Pedro Barneche resalta aún más. Esta obra que él ha realizado con su legado va a trascender, trasciende en el tiempo. Muchas generaciones de Bolívar, después que los aquí presentes no estemos en esta tierra, van a seguir siéndose beneficiadas por el legado de Don Pedro.
Por eso el mejor homenaje que le podemos decir, Don Pedro, descansa en paz. Muchas gracias!!! El pueblo de Bolívar te lo agradece!!!
Agradecemos Imágenes a Emiliana Ron