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5 de enero de 2017

Incendios: en una semana, a un productor el campo se le redujo de 5000 a 500 hectáreas

En la zona de La Adela, en el sur de La Pampa, hay pérdidas casi totales en los establecimientos productivos

"En una semana, el campo se me redujo de 5000 a 500 hectáreas". La frase es de Exequiel Olivera y describe la magnitud del impacto de los incendios de campos en el sur de la provincia de La Pampa, que arrasaron con todo.

Olivera es productor de la zona de La Adela, epicentro de la quema que se desató en las últimas semanas. Se trata de una región de monte, con caldenes, donde los productores hacen una producción ganadera extensiva. Se necesita una gran cantidad de hectáreas para tener un planteo productivo.

En el caso de Olivera, entre el campo familiar (2800 hectáreas) y lo que alquila en la zona (2100 hectáreas) venía manejando 5000 hectáreas con un rodeo de 700 animales, aproximadamente. Pero desde el martes de la semana pasada tuvo tres incendios que le consumieron el campo.

A la hacienda la pudo salvar porque la fue ubicando en los espacios que no quedaban alcanzados por las llamas. "Al haber sido en tres veces los incendios, tuvimos forma de ir evacuándola", contó. Su preocupación es por la producción de pasto, que quedó afectada, y por la pérdida de alambrados.

Respecto del primer problema, va a comprar fardos para darles a los animales. En cuanto al segundo problema, una vez contabilizada la pérdida de alambrados no tendrá otra que reponerlos. "En alambrados la pérdida es, como mínimo, al menos un 50% (del campo)"

Para tener una dimensión de la inversión que se requiere, poner alambrados para un campo de 2500 hectáreas demanda una inversión de $ 1,4 millones.

En este contexto, Olivera sostiene que el gobierno nacional y el provincial tendrán que instrumentar algún tipo de ayuda para los productores con el fin de que vuelvan a estar en carrera. Cree que eso podría ser vía alguna refinanciación de pasivos, líneas crediticias para la compra de forraje o para reparar la infraestructura que quedó dañada.

"Esto es un desastre; hay que ver cómo ayudar a los productores locales", indicó. El productor se quejó de la "falta de previsión" del gobierno provincial. Sucede que, explicó, en invierno no se hizo un control de pastizales, que siguieron creciendo y, ahora, en pleno verano, son altamente combustibles cuando una tormenta descarga un rayo y desata un incendio. Se estima que en La Pampa se quemaron por el fuego más de 300.000 hectáreas.

Fuente: La Nación

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